La salud, según las concepciones de la Organización Mundial de la Salud, (2006), se considera como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”; la relación existente entre desarrollo humano y salud mental es inalienable debido a su relación simbiótica, lo cual es proporcional y permite evidenciar el progreso de los individuos, sus comportamientos y su interacción social.
Sin embargo, las brechas y barreras actuales en términos de salud mental y las consecuencias que han dejado los constantes cambios medio ambientales, en el bienestar integral de la comunidad y de los individuos en sí, proponen un desafío para la Fundación, situando su ejercicio en la intervención holística en los diferentes sectores sociales, culturales, ambientales, económicos y médicos; que permitan generar estrategias y herramientas orientadas a la promoción, prevención y protección de la salud mental propia del individuo, su tejido social y cultural, y el fortalecimiento de las relaciones entre la comunidad; involucrando así, la coordinación y organización a nivel internacional, nacional y local, con el fin de impactar significativamente el eje de transformación social.
Por medio de diferentes estudios observacionales, poder demostrar la relación existente entre las diferentes líneas de atención de la fundación, con ello entender, el comportamiento y la frecuencia, estimando así la atención integral de la población.
Es de anotar que la fundación está en capacidad de intervenir en poblaciones vulneradas en situaciones de desastre a partir de la implementación de herramientas que permitan reconstruir el tejido social a través del fortalecimiento psicoafectivo de sus miembros.